viernes, 16 de noviembre de 2012

Cuando todo se volvió descartable - Por Flor Temporelli


Somos una generación pasada de vuelta. Pasada de drogas, pero también pasada de pensamiento. La perfección no existe y la muerte está lejos, es vano intentarlo. Una lenta pero segura resignación ha ido creciendo en los corazones de la humanidad, y nosotros no somos más que el golpe de gracia. Los artistas hacen pop porque ya fue, porque música es cualquier cosa, música y arte es pasar el rato hasta que se nos dé por irnos de este mundo, por dolor o por aburrimiento. Vinimos acá a predecir a nuestros padres con la habilidad con la que pasamos videojuegos. Vinimos a este mundo a reírnos de lo que nos ofrece. Hemos venido a intuirlo todo y a descreer de las causas. A ser superficiales y descomprometidos, y por ende, a aburrirnos. Hemos venido a desistir. A decir: ya fue todo.

Vinimos a ser efímeros, camaleónicos, a cambiar nuestra personalidad a cada momento, a decir que las búsquedas épicas son en vano. Porque buscás algo, lo encontrás todo, pero no eso. Y para encontrar cualquier pelotudez me quedo acá, en mi cuarto siempre hay algo que no me acordaba que tenía. Lo aprendimos con la alquimia, lo aprendimos con cosas más dolorosas: quisimos explicar a alguien, y nos enamoramos. Pero no se preocupen, sospechados líderes invisibles, eso no implica una esperanza para nuestra generación. Porque nos da paja enamorarnos. Ya fue enamorarnos.

Vinimos a aceptar el nihilismo como algo natural, preestablecido, obvio. No existe nada, no existo yo, no importa si existo o no, no importa si vos existís o no, ya me voy a enamorar de alguien más. Ya voy a encontrar otro sueño parecido, otro libro, otro videojuego, otro vicio. Otra causa a la que venderle mi cabeza, otra cosa para descartar.

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Flor Temporelli - 2012


Antes del retumbe




Antes de golpear la cacerola vacía,
interesante golpear la puerta del compartir.
Poner el mantel de la amistad, saborear la confianza,
la dignidad empobrecida.
Antes de golpear la cacerola del descontento,
necesario abrazar los derechos
y las obligaciones también, como
hermanados por la tierra,

por el mismo aire y caldo, por el sabor argento.
Me gustaría que antes que retumben las ollas olvidadas
nos miráramos a los ojos para aprender a aceptarnos
y a perdonarnos de una vez por todas.
Digo, que las cacerolas no deben callarse si el pueblo así lo siente,
y que nunca olvide que también hay otras hambres de hombre,
hambres de confianza,
del desarrollo del amor en todas sus formas.
Que hay motivos de enojo y de furia para reclamarnos el asombro perdido,
el abrazo sin peaje,
la gauchada infinita que nos define,
y de tan nuestra se ha ido asustada por la seca miseria.
Que somos nosotros los responsables de la sonrisa y del escarnio.
Imagino un gran cacerolazo del corazón y del entusiasmo,
que renueve la fe y los postergados sueños.
Porque tanto ruido expresado ha de tener mayor elocuencia
que la justificación de meras mezquindades.
Que resuene el pecho si es que nos hemos equivocado,
que se vayan las culpas y elevemos el compromiso de cuidarnos,
de cuidarnos y cuidar al otro que es mío,
es familia, vecino del bosque.
Hasta que no nos enternezcamos de vernos a los ojos
llamándonos por el nombre,
que bajen los dedos índices,
que se vuelvan a nosotros mismos.
Una sociedad sin autocrítica es una familia alienada.
 
Marcelo Meza - nov 2012

viernes, 13 de julio de 2012

Saludos y poesía / Columna "Miradas" 2 - Por Lili Oster

Saludos y poesía

Hola compañeros y a todos los que vendrán.

Sé que dos personas leyeron mis textitos en la página “Visiones de Cultura” en la sección Miradas escritas por Lili Oster (que vengo a ser yo).

El primer comentario me lo hizo un señor (cuyo nombre no voy a develar, pero termina con ón) que no se pudo "meter" porque había errores de puntuación. Es verdad, los hubo  (no tantos, che), pero es cierto que faltaba una coma que le cambió todo el sentido a la oración. Mi  apuro por mandar sin corregir me traicionó. Pido disculpas y espero que siga leyendo con tanta atención como la primera vez.

El segundo comentario fue más amable. Una señorita me dijo que había viajado leyendo. Y lo mejor es que me dijo que todos los podían leer, que estaba escrito fácil, para que lo entendiera cualquiera. Ese es el objetivo. Cumplido está.

Gracias a los dos. De verdad. Primero por  leer, después por leer profundamente, y pensar y sentir. Nada más espero de mis, por ahora, dos únicos lectores. Atrévanse y lean. Muchas gracias, Lili
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Para vos

                         Ya es tiempo de torrenciar.

Tu voz tiene mucho de vos. Tiene tu sueño 
de un camino sin rumbo, 
donde nos encontremos a la ida o a la vuelta.
O en el medio, por qué no.

En tu pelo suena un viento livianito 
que da vueltas alrededor de si mismo, 
y vuelve remolino.

Otra vez con tus ojos empañados 
detrás del vidrio claro, 
por lo claro de tus ojos, 
que titilan como esos bichitos de luz.
Los veo nítidamente detrás de mis anteojos 
que no necesitan verte a la distancia, 
te ven desde acá mismo.

Siempre tuviste  hambre de ilusiones 
y de nuevas historias para inventar. 
Para que podamos compartirlas 
vos y yo.

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Arte: Albena Vatcheva

jueves, 7 de junio de 2012

Lili Oster - columna: "Miradas"




Presentación

Hola 

Me llamo  Lili  Oster y sólo entiendo que será por su generosidad que el Sr. Marcelo Meza (el  escritor) me deja publicar en su blog.

Yo no soy escritora, sino a lo sumo escribiente.

Cuando era una niña (entonces a los 12 lo éramos) escribí algunos Querido Diario. Un poco mas tarde esos larguísimos monólogos que pretendían con muchas ínfulas ser hasta literatura o poesía.

Quizás algo influída por "nenes" como Neruda, Lorca o Baldomero Fernández Moreno quería contar algo de lo que me pasaba como un problema de todos Pero claro,nadie, ninguno, nunca lo leyó. Eso de "pinta tu aldea y pintarás el mundo" no me fue dado.
Ahora claro parece fácil. Hay internet , todos pueden leer lo que escribimos. Entonces aparecen las preguntas que sólo podrán ustedes los que lean esto y lleguen por supuesto hasta el final.

¿Vale la pena escribir si nadie nos va a leer ?  ¿Le sirve a alguien enterarse de que le otro tiende una mano para que nos juntemos virtualmente? ¿Es la escritura un espacio válido para intercambiar secretos?

Para los que se animen comentarán por acá. Y para los que quieran no ser descubiertos pueden mandarme un mail (lilianaoster@yahoo.com.ar)

Sepan que los estoy esperando. Sepan también que creo firmemente en que un solo lector ya me hace muy feliz. Hasta pronto y muchas gracias.

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Los negros

(Como dicen en las series todo parecido con la realidad es pura coincidencia.)


Los hombres de mi vida siempre fueron negros. Salvo dos. Uno no me merece ni una línea .
El otro si. Nunca había conocido a alguien tan apolíneo, servicial, cálido y un poco estúpido.
Esta última característica, lejos de ser un defecto fue una virtud. Para la época en que vivimos, tan vertiginosa, imprudente y paranoica él aportaba mucha sencillez.Lo consideraban estúpido porque abría la puerta del taxi. o bien en épocas de malaria, daba la mano para bajar del bondi. Regalaba flores porque sí, y siempre tenía a mano algún piropo. Pero como era un caballero estúpido jamás se  permitía decir cosas tales quisiera ser Papá Noél para entrar por tu ventana, Sólo sabía que las chicas (mucho mas rápidas que los hombres) pudiera decirle Gracias, ya tengo niño en el pesebre. No todo eran maravillas. El Rubio tocaba el saxo. Y era capaz de hacerte saltar de la cama sólo porque se le había ocurrido alguna melodía para componer. Igual fue fácil enamorarse de él, pero más fácil dejarlo el día que me quedé sorda y ya no pude escuchar sus caricias.

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Cada vez

Cada vez que tengo un rato y ganas escribo algún textito.
Quizás vale la pena releer la suerte de la fea... Pero no sé, no sé si voy a escribir autobiográfico, que sea en serio, que alguien se reconozca o no, pero que me represente a mí. Si después eso sirve para "ser subido" es otro cantar.

A. está viajando y yo la acompaño lo mas levemente que puedo, tratando de no hacer ruido.
Pero ustedes ya saben. De repente se me cae algo que, por supuesto, genera batifondo.
Entonces me delato. Estoy ahí. Y salen palabras como de la galera de un mago: mami, hermosa, tesorita... Atesoramos amores, recuerdos, tristezas. Quien más, quien menos,  ha juntado monedas, figuritas, viento o arena..

Es muy bueno cuando atesoramos un amor compartido. Porque no está guardado en el placard. Siembra sonrisas entre dos o entre muchos. Yo viajo con sus descripciones, con sus felices creaciones, Yo siento cada movimiento de sus alas y ahí también me reconozco.

A veces, cuando descanso de tanta travesía, lloro un poco y digo en voz bajita cuanto la extraño.

jueves, 9 de febrero de 2012

El Flaco - Por Marcelo Meza




El Flaco


Me dicen las hojas que van al viento que el Duende, el Mago de esta música argenta cósmica se ha ido.  Y promete que se quedará o se irá, según se le antoje al alma sensible del flaco, que es un Luis y que también es un Spinetta. Adónde se va me importa poco, espero, sí, que no haya olvidado el banderín del River Plate de sus amores, ni el mate amargo, a toda velocidad en la nave del capitán Beto. ¿Y a quién le cuento esta tristeza nueva?
¿A quién le lloro este dolor blando y duro a la vez? Que se complota con rabia y risa y lágrimas, porque lo amamos tanto como a un amigo hermanado, como a un maestro papá elegido de grande, maestro de guardapolvo blanco que nos indica la vida por entre las piernas de la poesía.
¿Y qué será de mí, de mis oscuridades musicales, de mis sombras perplejas que no asoman a tus séptimas atómicas?
Yo que fui y soy el alumnito del fondo, que te descubrió tarde, en mi vejez de los trece años... Yo, de la vergüenza de luchar contra todo mi cuerpo por verte, porque siempre temí la sospecha de que el día que te viera iba a desaparecer el mundo conocido o despertar de esta vida de magia tuya contagiada en las travesuras que me permitís con tu folclore fantástico y tierno. Yo, él de la sensible envidia jugosa, de no haberte visto nunca de cerca, me perdí. Entonces se me antoja esta envidia elástica a todos tus seguidores de plata. El Negro lo sabía por eso se adelantó. Sí,  el Negro Jorgito Alali, sí, el poeta, que te amaba tanto o más que nosotros, y cuando digo nosotros me refiero a Ricardo Alali, Vampirí; y a Jorge Rodríguez, el Chueco. Cada uno te alegra lágrimas de flores, porque nos iluminaste para siempre y no nos pediste más que ser nosotros mismos.
¿A quién le canto esta baguala líquida, si ya no escuchan más que fósiles moribundos?

¿Estoy solo en este dolor, en esta ausencia? Porque mi hambre poético viseral y mi sed de amor a tu música y al idioma que se hace lenguaje no cesa, no en este tiempo de brumas y silencios temibles. ¿Adónde voy a encajar ahora? ¿En qué planeta?
Me abuenaste Luis Alberto de la luz. Me creciste un surrealismo capaz de atormentar mis más enajenadas miserias.
Gracias a vos comí la poesía del abrazo y del amor que nos iguala.
Dicen las hojas o el viento sur una canción para los días de la vida que se nutre un poquito de nuestra nostalgia, que nuestros aprendizajes  te hacen sonreír una vez más con tu gorda sonrisa de niño pilusón.
Gracias por decirme estos misterios populares,  por haber estado presente desde antes de toda conciencia  mía, conviviendo en el corazón, que me estoy yendo en la tristeza del amor, silbando pa' dentro tu color y tu manera de sentir la vida en tu acorde invisible y  perfecto.

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Marcelo Meza - Con cariño - 9 de febrero de 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

Una historia de amor - Apuntes sobre la película "Love" de William Eubank - Por Marcelo Meza



Luego de ver la película Love (2011), escrita y dirigida por William Eubank, su poética y la contundencia de los pensamientos que vierte su obra me dejan pensando. Parte de la premisa de que la naturaleza humana, aunque preciosa y creativa, no ha encontrado la manera de desarrollar sus potencialidades constructivas, sino todo lo contrario, tiende siempre hacia la autodestrucción. Quizás sea una visión negativa del hombre, pero no por eso errada. Se me ocurre que no hay forma de parar a este sujeto post moderno. No hay manera de que pare a descansar y pueda pensar y pensarse, su calidad de vida, sus metódicas maneras de excusar su conducta, su condición humana enajenada por esquivas y débiles mecanismos de defensa. En esa vorágine atolondrada, que un sistema mundial se ha encargado de lastimar la más simple de las corduras —manipulando voluntades—, a ser día tras día unos autómatas, obedientes, esclavos clase A, nos han diseñado operarios consumistas de un plan que va en una sola dirección: hacia la destrucción de lo que nos mantiene vivos. Pero de estas cosas no habla la película, esto lo agrego yo, que no acabo de descubrir nada, ya es cultura antigua, solo repito lo súper obvio, pero que en estos días parece arder en los oídos y en las mentes de mis coterráqueos, por molestia o por sarcasmo. Cuando la premisa es “seguir adelante”, “hacer y hacer”,  “no parar”, “el tiempo es oro”, “no tengo tiempo”, entonces,  ¿cómo detener a este sujeto? Con enfermedad, se me ocurre o con aislamiento. Pero si se procurara un plan de bienestar tal, solo sería posible a través de la violencia o del engaño. En V de vendetta se juegan estas cartas, un modismo
neoanarquista, en donde concluye —el hombre de la máscara—, que hay que destruirlo todo y dar de nuevo. Pero su aparente discípula-enamorada no comprende el alcance de sus planes y entonces él le propone con engaño y con violencia volverla víctima necesaria para que pueda vivir en la sangre de la propia experiencia de qué se trata tocar fondo, el dolor descarnado, la muerte en los dedos, como en la soledad de una cárcel y en la soledad de todas las soledades rayanas a la muerte, podría despojarse uno de lo inútil y revestirse por poco tiempo de lo inverosímil. Un juego peligroso que rescata al hombre de sus mismas garras y lo limpia de la verdadera esclavitud. Pero este nuevo anarquista no tiene tiempo para provocar ese camino platónico a todos los mortales y recurre a sus viejas armas: la destrucción total, y total significa morir él mismo, porque está contaminado del viejo mundo de la esclavitud. Muchos creen que exagero, digo que es probable que los que digan esto se encuentren apoltronados detrás de las políticas de turno o al amparo de gracias económicas o simplemente al ser ovejas subordinadas al confort de este tiempo, que por cierto, es groseramente ampuloso. Cabe la reflexión de que en tanto que no nos consideremos esclavos, entonces, despojémonos de la tecnología de la silla, de la mesa, del tenedor y de todo lo electrónico incluso de la energía eléctrica. No podemos. Muchos leerán estas palabras como locura, admito su crudeza, solo me interesa hacer un alto para pensar y pensarnos. ¿No podemos dejarlo todo? ¿No podemos parar? Definamos “esclavitud” entonces. El punto en cuestión es que nos hemos acostumbrado a que la vida sea así, sin cuestionarla, sin pensarla, sin contradecirla. La aceptamos con suma obediencia, luego nos sentimos rebeldes porque desoímos minúsculas cuestiones a nuestros padres. No podemos parar. En esta sociedad líquida parar es morir. No renovarse es morir, estar fuera del sistema de consumo es muerte rápida. Porque no se trata de consumir productos enamorados del tacho de basura, no solo eso, sino que nos hemos transformado en mercancía, en material de venta, de consumo. Ojalá el con-su-mismo fuera una vuelta al mundo interno de cada uno, sería el verdadero paso de la humanidad, la verdadera conquista de un nuevo planeta. No podemos parar. Quizás nadie quiera, ¿con qué objeto? El protagonista de esta película Love se encuentra atrapado en el espacio, en la nave-ciudad internacional. En el aislamiento y en la soledad el espacio. Solo lo acompañan grabaciones de personas que dialogan, recuerdos. La verdadera conexión del hombre con el hombre. Este es el auténtico mensaje de amor que nos propone William Eubank, lo más valioso de la humanidad son esas conexiones persona a persona, conexiones que son relación. Sin eso deviene la locura y el fin de todo lo valioso.
Pero, ¿a quién le interesan estas reflexiones? ¿Al exitoso? ¿Al feliz?

Pienso, de qué manera paramos a este sujeto y lo invitamos a reflexionar sobre lo valores humanos, la necesidad de estar conectados con las demás personas, los afectos, la amistad, el amor. ¿Cómo lograr que pare sin violencia y sin engaño? Es como si necesitáramos del recurso “Deux ex machina” que usaban los dramaturgos griegos. Consistía en agregar en forma extraordinaria al final de la obra la intervención de lo fantástico de manera arbitraria para resolver todos los conflictos al antojo de su escritor. Esta resolución extraordinaria y caprichosa describe nuestra condición humana, queremos finales felices, al menos desde nuestro punto de vista. Love es una metáfora del olvido. Si algo valioso hemos perdido es la memoria. Ya dejamos atrás el mundo de la infancia, de la adolescencia, como si se tratara de un error al que hay que sortear, incluso de un virus que enferma la cordura. Nos creemos tan maduros en la madurez, tan superados que vemos aquel tiempo como un escollo bien resuelto. Es probable que muchos lo perciban así y es válido. ¿Cómo paramos a tomar un descanso, una pausa para mejorar la calidad de vida? No podemos.

Eubank toma en serio a la ciencia ficción y la usa como un recurso potente al servicio de la poesía, en función de un nuevo descubrimiento: que no somos nada si estamos solos. Ya el gran filósofo argentino Jaime Barylko parafraseaba la máxima cartesiana de esta manera: “Ahora debemos decir: Pienso, por lo tanto existes”.  El otro como espejo, como resignificación de que estamos vivos. Y ¿vivos para qué? Deberá ser para algo, como la libertad, como el amor. Esta película es un laberinto que nos confronta con la fragilidad de la condición humana. ¿Cuántas veces, en la complejidad de la vida, en los tantos túneles miserables que terminamos reptando no nos ha sucedido la intervención de un “Deux ex machina”? Papá, mamá o un hermano, o los amigos, o un extraño rescatándonos de nuestros laberintos. Quizás todo esto suene a locura, a panfleto barato de antiguas utopías descafeinadas, puede ser. No más locura que envestirse en el gran comercio de nosotros mismos, bajo la tendenciosa forma del beneficio y el confort. Ojalá sepamos disfrutar el producto de tantas concesiones. ¿Y cuándo parar? Porque todo nos dice que parar es morir, que hay que sacrificarse, que trabajo es salud y dignifica, y que si no cuesta no es trabajo y la gota gorda. ¿Y si nos han engañado?

No había pensado en el título de esta extraña película. ¿Amor? ¿Qué querrá decir esta palabra manoseada y trillada hasta el hartazgo? ¿Será lo mismo el amor de Quevedo que el de Oscar Wilde? ¿El de Goethe que el de el Marques de Sade? ¿A qué amor se refiere? Quizás quiera significar la electricidad que producen las conexiones en cada relación con los otros y con nosotros en la intimidad del ser. Esa energía que nos recorre y nos mejora. Trastorna la razón y el entendimiento y nos eleva a nuevas experiencias meta preceptuales, porque hasta se “desequilibran” los sentidos. Amor de la conexión con el mundo y con nuestro self (uno mismo) ¿Y por qué amor como título? Porque ya no significa nada. ¿Amor y qué más? No nos mueve, solo parece interesarnos lo que cambia, lo nuevo, lo fácil, lo rápido, lo líquido. Amor esencia que trasciende y transcurre como el estado de los estados no cotiza en ningún mercado terrestre. Quieren contarnos historias de amor al contado, directas, sangre y arena, el dolor de saberse vivos para algo, locura de la mente y de los cálculos que no cierran. Encadenados a la sombra de una cueva, atados al palo mayor con los oídos acerados, encerrados en el lenguaje ajeno de un país extraño, sobornado por la vejez y la petrificación de los huesos, así y solo así sabemos parar. Parar para ver mejor, para resignificar los olores, el ahora mismo, los otros que nos permiten existir. Colisionan estas personas constantemente con nuestra vida y lo absorbemos con malicia, como una amenaza, pero eran oportunidades, brillantes puntos de encuentro. Nos hemos acostumbrado a borrar esos accidentes. Nos instruyeron para ver adelante y no a los costados. 

Se me ocurre que la fina y delicada conexión que tenemos con los otros es lo que nos salva de creernos dioses, y quizás lo seamos, y tal vez el universo se postre a nuestros pies. Pienso que, antes de todo eso, es necesario volverse a las emociones, al mundo interior, que es la única versión que entendemos de nosotros mismos. Que curioso, siempre estuvo ahí.
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Marcelo Meza - 2012

martes, 20 de diciembre de 2011

Sandra Arteaga 2011

viernes, octubre 14, 2011

Rápido, rápido, ya me voy, peroooo


Llevo mucho tiempo con el cartel de “Completo” en todas y cada una de las funciones de las horas, trabajando a lomos de siete ballenas cargadas de universos de cosas por hacer, no me quejo en absoluto (aunque a decir verdad, un poco me quejo…así que dejo el abso pero quito el luto, si, mejor así ) el asunto es que necesitaba urgentemente saltarme una función, o al menos la segunda parte, de lo contrario me jugaba el abandono inminente de mis manos (eso me hizo sospechar el misterioso encontronazo con una nota arrugada escrita por ellas mismas, que no por mí, aunque para mas desconcierto, era mi letra!)

Un poco así con el indicador de agotamiento al rojo muerto y un sombrero verde fosforito de añadido al medidor… Pero hoy ha sido el momento, he desempolvado el mecanismo sagrado del gustico gratis: bajar las persianas, coger mi manta roja con pelotas viejunas, el vaso de capacidad infinita y diámetro imposible rebosante de té hirviendo, de esta guisa he acudido a mi cita con L´illusionniste.

He vuelto de la cita, y bueno, no sé si lo que siento es sonriseria o pucherismo, pero si fuese un bocata, el regustillo sería como a Nocilla gris y dorada, pan polvoriento y borracho con pepitas en forma de OOOH punzantes en todo lo rojo, horneado en un fuego de luciérnagas recién nacidas y quemado por la oscuridad del entierro de todas ellas, algo así o nada que ver, lo único que digo es, quien quiera que lo pruebe!

lunes, 14 de noviembre de 2011

El asco


El asco

Hablar con alquiler


Admitamos que la primera vez se ofende por ignorancia;
pero creamos que la segunda
suele ser por villanía.
José Ingenieros



Alguien famoso dijo: “Me dan asco”. No llega a insulto directo, pero es una agresión. Si tan sólo fuera un punto de vista, dicho esto, en un ámbito íntimo, entre amigos, charla de bar, de cosa privada, vaya y pase. En cambio, dicho en público, de forma que el pulpo mediático se encargue de reproducir lo dicho hasta el hartazgo, incluso, corregido y aumentado, claro, es otra cosa y grave.
Si a esto le sumamos que quien dice es figura pública, famosa y consagrada del medio artístico, músico y compositor, de cierto nivel intelectual, el mismo que ha dedicado décadas a mejorar y posicionar su nombre y carrera, logrando éxito considerable y mérito indiscutible, con nombre y apellido, de imagen reconocida, entonces, la palabra dicha cobra otra dimensión.
Me dan asco. Como esto es apenas un borrador de ideas y preguntas requiere aclarar algunas tachaduras. ¿Qué es esto de hablar con alquiler? Se ha dicho aquello de hablar con propiedad, cuestión que hoy en día es un desmedido lujo. No se requiere semejante ilustración (ni cerca del antiguo Trivium (1)). Imagino que, así como podemos alquilar un traje o smoking, también podemos alquilar la palabra, para un momento especial. Y se me ocurre que expresarse en público es más que una ocasión ordinaria, porque allí se pone en juego la reputación y respeto del que lleva la voz cantante. La palabra dicha en público, entonces, es un compendio de lo que pensamos, la resignificación resumida en lo que se conoce como opinión.

viernes, 7 de octubre de 2011

De la cosa a la angustia - Ernesto Sábato


De la cosa a la angustia

Lanzado ciegamente a la conquista del mundo externo, preocupado por el solo manejo de las cosas, el hombre terminó por cosificarse él mismo, cayendo al mundo bruto en que rige el ciego determinismo. Empujado por los objetos, títere de la misma circunstancia que había contribuido a crear, el hombre dejó de ser libre, y se volvió tan anónimo e impersonal como sus instrumentos. Ya no vive en el tiempo originario del ser sino en el tiempo de sus propios relojes. Es la caída del ser en el mundo, es la exteriorización y la banalización de su existencia. Ha ganado el mundo pero se ha perdido así mismo.
Hasta que la angustia lo despierta, aunque lo despierte a un universo de pesadilla. Tambaleante y ansioso busca nuevamente el camino de sí mismo, en medio de las tinieblas. Algo le susurra que a pesar de todo es libre o puede serlo, que de cualquier modo él no es equiparable a un engranaje. Y hasta el hecho de descubrirse mortal, la angustiosa convicción de comprender su finitud también de algún modo es reconfortante, porque al fin de cuentas le prueba que es algo distinto a aquel engranaje indiferente y neutro: le demuestra que es un ser humano. Nada más pero nada menos que un hombre.

Ernesto Sábato, escritor argentino

El escritor y sus fantasmas, Bs. As. Ed. Seix Barral, 2006. Pág. 89.

domingo, 17 de julio de 2011

El Asco - por Marcelo Meza


El asco

Hablar con alquiler



Admitamos que la primera vez se ofende por ignorancia;
pero creamos que la segunda
suele ser por villanía.
José Ingenieros



Alguien famoso dijo: “Me dan asco”. No llega a insulto directo, pero es una agresión. Si tan sólo fuera un punto de vista, dicho esto, en un ámbito íntimo, entre amigos, charla de bar, de cosa privada, vaya y pase. En cambio, dicho en público, de forma que el pulpo mediático se encargue de reproducir lo dicho hasta el hartazgo, incluso, corregido y aumentado, claro, es otra cosa y grave.

Si a esto le sumamos que quien dice es figura pública, famosa y consagrada del medio artístico, músico y compositor, de cierto nivel intelectual, el mismo que ha dedicado décadas a mejorar y posicionar su nombre y carrera, logrando éxito considerable y mérito indiscutible, con nombre y apellido, de imagen reconocida, entonces, la palabra dicha cobra otra dimensión.
Me dan asco. Como esto es apenas un borrador de ideas y preguntas requiere aclarar algunas tachaduras. ¿Qué es esto de hablar con alquiler? Se ha dicho aquello de hablar con propiedad, cuestión que hoy en día es un desmedido lujo. No se requiere semejante ilustración (ni cerca del antiguo Trivium (1)). Imagino que, así como podemos alquilar un traje o smoking, también podemos alquilar la palabra, para un momento especial. Y se me ocurre que expresarse en público es más que una ocasión ordinaria, porque allí se pone en juego la reputación y respeto del que lleva la voz cantante. La palabra dicha en público, entonces, es un compendio de lo que pensamos, la resignificación resumida en lo que se conoce como opinión.
En este boceto no analizaremos con juicio de valor ni calificaremos con ningún adjetivo los decires ni la conducta de nadie. O sea que no entraremos en el terreno del juzgar. Validar y no valorar. Solamente pensaremos en voz alta las actitudes, re pensando nuestras actitudes argentas. Ya no destacaremos el contenido del mensaje, si es correcto o exagerado, sino, hablaremos sí, del continente de esos contenidos. La política es el arte de endiosar al cómo, del qué estamos más o menos todos de acuerdo. El asunto es que se ha exacerbado tanto la sensualidad del cómo, que nos olvidamos del qué. Es decir, es hacer una fiesta de cumpleaños y olvidarnos por completo del cumpleañero.
La filosofía es una disciplina que piensa todas las demás y se piensa a sí misma. Por lo tanto pensar sobre el pensamiento de otro es filosofar. Y como me han enseñado mis profesores (de filosofía, antropología y sociología), esto, pues, no puede ser un acto aislado, en una lúgubre habitación al lado de una estufa, si no es con otros, hacia afuera, como un Dasein (2). La palabra pública puede ser pensada, como también podemos pensarnos los argentinos (ya entramos en la antesala de la ética) al menos, después de abrir la generosa boca que supimos conseguir y que bien vendría poder pensarla antes de que se desenfrene el maxilar inferior hacia abajo. Claro, muchos dirán (con el mismo fervor que caracteriza estos tiempos de explosiones verbales, que en verdad es un tiempo desprovisto de revoluciones y rebeldías, con ese tono antiguo y maniqueo, casi dogmático de exaltación, como empuñando la “única” verdad), que ya nos han silenciado demasiado las voces, que ha llegado la hora de hablar. Estoy de acuerdo. Pero pensar es un ejercicio conveniente a la hora de expresar ideas subjetivas, ya que se puede herir y mucho, dichas éstas para todos y para nadie. Por supuesto si es que uno pretende ser escuchado y con cierto respeto. Quizás ya nadie pretenda semejante cosa y lo único que importe sea el deliro sagrado ¡gritar, gritar, gritar! O quizás se ha pensado demasiado “la palabra” para causar determinado efecto en la opinión pública (si es que tal cosa existe.)
Me dan asco. Tres cosas me enseñaron mis padres que han funcionado como base vital:
Respeto, dignidad y valor (3). “Con respeto se te abrirán las puertas de la gente”—decía mi vieja. Con la dignidad florece la humanidad misma como condición sine qua non. Y valor, para sostener una idea, un ideal, un pensamiento que nos atraviese el carácter, nuestra bandera, lo que queremos ser y que fortalece los dos principios humanos anteriores. Pienso que sin respeto no sucede la comunicación, es decir, se mata el diálogo por el monólogo. Pero no se trata de hablar solo, cuestión que se ha convenido por locura. Elucubrar es correcto, pero hablar solo parece que no. Quiero pensar que el respeto todavía tiene vigencia entre mis compatriotas. No tiene por qué afectarme de igual manera una que otra “forma” de expresar las cosas, pero no ha sido solo quien dijo lo del asco sino que luego un aluvión de voces se alzaron con más violencia que esas tres palabras originarias, que en realidad son ocho. “Los que votaron a M… me dan asco”.
Veamos lo que dice el diccionario de la Real Academia:
asco.
(De asqueroso).
1. m. Alteración del estómago causada por la repugnancia que se tiene a algo que incita a vómito.
2. m. Impresión desagradable causada por algo que repugna.
3. m. Esta misma cosa.
4. m. coloq. miedo.
estar hecho un ~.
1. loc. verb. coloq. Estar muy sucio.
hacer ~s.
1. loc. verb. coloq. Hacer afectadamente desprecio poco justificado de algo.
no hacer ~s a algo.
1. loc. verb. irón. coloq. Aceptarlo de buena gana.
ser un ~ algo.
1. loc. verb. coloq. Ser muy indecoroso y despreciable.
2. loc. verb. coloq. Ser muy malo o imperfecto, no valer nada.
sin ~.
1. loc. adv. coloq. Am. Con decisión, sin escrúpulos.
Respeto, también, como la demarcación del límite de dónde termino yo y dónde empieza el otro. Obligaciones y derechos tenemos como ciudadanos. Una delgada línea separa el mundo privado del público. Todos lidiamos con esto cuando decidimos que íbamos a ser civilizados y vivir en comunidad aceptando las condiciones a tal efecto. El desequilibrio entre estos mundos: yo-los otros, privado-público, obligaciones-derechos —es decir, priorizar uno sobre otro—, produce malestar personal y social. Y lo peor del caso es cuando se diluyen los límites de estos estadios.
¿Se siente asco por naturaleza o por educación?
Quizás provenga de la palabra disgusto. El asco es el fruto de una comprobación empírica basada en un sentido en particular: el gusto. Incluso esta comprobación darwiniana ya ha quedado atrás. Parece que el gusto es una construcción psicológica que representa un rechazo. ¿Hubiera sido más feliz haber dicho disgusto en vez de asco? Y sí, pero son expresiones diferentes. Si la cosa era provocar el objetivo entonces se cumplió con creces. Ha generado una repulsión general. Una chorrera de asquerosos, una legión se asquersoides, y me atrevo a anticipar, sin dejar de sonreír, un asquerotipo.
Me dan asco. Es un texto interesante, por lo breve y provocador. Recordemos el enunciado del pensador Polaco Zygmunt Bauman respecto a este tiempo en que vivimos y al que lo llama modernidad líquida (4), que pertenece a una sociedad de consumidores. La cosificación del objeto. Un ser que tiene precio, es elemento de valor intercambiable y tiene fecha de caducidad. Una forma de vida líquida. Como antítesis del viejo paradigma sólido. Por lo tanto un tiempo puntillista, flashes, el ahora, todo rápido, es la minuta de casi todo, o del casi. Entonces la opinión se reduce en estas tres palabras. Es para el tuiter, para el feisbuc. Texto corto, conciso. No importa el contenido, lo que importa es el formato. El llame ya. Como un latigazo, como una puteada, expeditivo. Debe ser rápido, espontáneo, visceral. Lento y extenso es cosa del abuelo, es la muerte, es quedar fuera de la mecánica sistémica. Da la sensación que todo lo que no es dicho no existe y cuando digo dicho me refiero el publicarlo de alguna forma para que todos se enteren. El poder sabe todas estas cosas. Aquellos presidentes que no se adaptaron al espíritu de época fueron derrocados por masas. El poder juega a la noticia más rápida que la noticia misma. Es como si mi vieja le contara al barrio algo que todavía no pensé.
Parece, por esto, que a nadie se le ocurre cuestionar el qué mientras que el cómo sirva a los intereses del espíritu de época, o más aún, a ciertos intereses personales.
Me dan asco. Ahora todos lo repetirán hasta la enésima potencia. Incluso los que todavía no saben el significado de la palabra asco, igual la repetirán. Lo que importa hoy en día es no quedar afuera. ¿Afuera de qué? No se sabe muy bien de qué, pero por las dudas nos quedamos adentro, adonde todos van, lo mismo que todos hacen. ¿Y el pensamiento? Bien, gracias. Esto me resuena mucho a una etapa del hombre… cuál era… ah, sí, la adolescencia. Una etapa de cambios trascendentales, en donde al menos, existen tres duelos: por el cuerpo de la niñez, por los padres y por la bisexualidad. En cada tema se juega la identidad y la integración, o sea, el ser aceptado, por eso la identificación. Esto se parece mucho a lo que está sucediendo en mi país en el marco de estas discusiones bizantinas (6).
Alquilemos la palabra. Recurramos de buena educación al alquiler para un caso especial. No es necesario tener algo que no vamos a darle un uso diario. Pero en esas ocasiones especiales conviene ser civilizado, no vamos a ir en ojotas al casamiento de mi hermana, bueno, al menos que me dé asco, ella, su novio o ambos. De una manera adecuada para esta cultura que vivimos, reglas preestablecidas si las hay, dice que es apropiado ir al evento vestido de la mejor forma, aunque tengamos que alquilar la ropa. Entonces alquilemos la palabra para el momento que corresponda.
La política de hoy día se parece más a una charla futbolera en donde las pasiones copan la parada y se desmadran las subjetividades por sobre cuestiones de las ideas capitales, la que es oficial y se encuentra en el marco de toda discusión. Es como si no se supiera discutir. Recuerdo ese estilo de charla a las del barrio. Si en medio de cualquiera de esas luchas de poder, para ganar la pulseada y comprobar quién tiene la razón, a alguien se le hubiera ocurrido la desgraciada idea de decir me das asco, seguro que se armaba la trifulca. Deviene la violencia de los puños porque se ha matado a la palabra. Al no haber nada más que decir la violencia no encuentra otro medio que manifestarse con el cuerpo. En Bizancio sucedía lo mismo.
Mi disgusto sin interjección
Ahora doy mi opinión frente a un hecho semejante: no me gusta. Me disgusta ese tipo de manifestaciones agresivas. Contemplo la diferencia como estimulante para crecer, aplaudo todas las voces, necesito la pluralidad. Pero si vamos a discutir que sea con respeto como condición primordial. Si hay diálogo hay construcción. Quizás mi pensamiento sea muy utópico (uy, otra palabra muerta) digo, tal vez, ninguna facción quiera dialogar con la otra sino solo la guerra, ganar, alcanzar la supremacía por la fuerza, por la imposición del poder. Esto también me suena a mala palabra y me trae malos recuerdos. (Ojalá fuera solo la Voluntad de poder Nietzscheano) En psicología moderna pensar es un acto, sentir también.
Acaso, compatriotas civilizados y laicos, ciudadanos con derecho a voto y democráticos, ¿no debiéramos marcar la diferencia a la hora de las oportunidades, demostrando que somos diferentes de los gobiernos de facto? Creo que debiéramos estar felices de vivir en democracia y libertad. Pero si estas palabras también están en tela de juicio, entonces, ¿Qué carancho estamos discutiendo?
El gran ausente es el qué. De tanto comosear nos olvidamos de lo importante. Hay tres formas de participar como ciudadanos (y una subyacente) en este sistema democrático representativo:
1. Votar
  1. Por el candidato y la idea que nos prepondera.
  2. Por el peor de los males.
  3. A suerte y verdad – indecisos.
2. Abtenerse. (según la ley está penado, pero se puede hacer trampa anulando el voto, por ejemplo votando a Mickey o voto cantado)
3. Voto en blanco, que no es precisamente como el punto 2. En realidad es engrosar el poder reinante.
4. Voto castigo. (subyacente de 1) Que se deriva del punto 1. (posible c) Donde admite votar a un contrario con tal de no apoyar el poder vigente.
¿A nadie se le ocurrió que esta elección cuasi mayoritaria se parece más a un voto castigo que a un cambio de principios?
Quizás el punto 1b. sea el que ha ganado y no el 1a. es decir, no se ha votado a la idea de un candidato asqueroso, sino que se ha no votado al que suponía debería ganar, no por falta de méritos, sino por castigo, para decirle algo, un comentario entre líneas. Después de todo eso es la política partidaria, un comentario entre líneas. Es probable que muchos sepan éstas ingenuas cuestiones. ¿Y por qué actúan así? ¿Para pelear? Cuando se ponen en juego los intereses particulares la guerra es inminente. Lo que mueve la historia y la sociedad es la economía. El resto es retórica (5). Es para pensar.
Dar es dar. Nadie puede vivir sin amor. Dale alegría a mi corazón. ¿Quién dijo que todo está perdido?
Creo que tenemos una memoria muy frágil para lo que nos conviene.
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Marcelo Meza - 2011

  1. Trivium. El trivium (del latín, trivium [tri-: 'tres (veces), triple' y vía: 'camino'], confluencia de tres caminos) se refiere al conjunto de tres de las siete artes liberales relativas a la elocuencia: gramática, retórica y dialéctica (o lógica) típicas de las que se organizaban los estudios formales en la Antigüedad y la Edad Media.
  1. Dasein. Dasein es un término que en alemán combina las palabras «ser» (sein) y «ahí» (da), significando «existencia» (por ejemplo, en la frase „Ich bin mit meinem Dasein zufrieden“ «Estoy contento con mi existencia»). Es usado por varios filósofos alemanes, como Hegel o Jaspers, pero sobre todo por el filósofo Martin Heidegger para indicar el modo de existir propio del ser humano. El sentido literal de la palabra Da-sein es 'ser-ahí'. Que mas bien sería el estar haciendo algo ahí como expresa el uso del gerundivo en latín. http://es.wikipedia.org/wiki/Dasein
  1. Respeto, dignidad y valor. Principio de Respeto

«En toda acción e intención, en todo fin y en todo medio, trata siempre a cada uno - a ti mismo y a los demás- con el respeto que le corresponde por su dignidad y valor como persona»

Todo ser humano tiene dignidad y valor inherentes, solo por su condición básica de ser humano. El valor de los seres humanos difiere del que poseen los objetos que usamos. Las cosas tienen un valor de intercambio. Son reemplazables. Los seres humanos, en cambio, tienen valor ilimitado puesto que, como sujetos dotados de identidad y capaces de elegir, son únicos e irreemplazables.
El respeto al que se refiere este principio no es la misma cosa que se significa cuando uno dice “Ciertamente yo respeto a esta persona”, o “Tienes que hacerte merecedor de mi respeto”. Estas son formas especiales de respeto, similares a la admiración. El principio de respeto supone un respeto general que se debe a todas las personas.
Dado que los seres humanos son libres, en el sentido de que son capaces de efectuar elecciones, deben ser tratados como fines, y no únicamente como meros medios. En otras palabras: los hombres no deben ser utilizados y tratados como objetos. Las cosas pueden manipularse y usarse, pero la capacidad de elegir propia de un ser humano debe ser respetada.
  1. Modernidad líquida. 1º edición inglés. 2000, Zygmun Bauman, Fondo de Cultura Económica, Bs. As. 2010.
  2. Retórica. La retórica es la disciplina transversal a distintos campos de conocimiento (ciencia de la literatura, ciencia política, publicidad, periodismo, etc.) que se ocupa de estudiar y de sistematizar procedimientos y técnicas de utilización del lenguaje puestos al servicio de una finalidad persuasiva o estética del mismo, añadida a su finalidad comunicativa.
Históricamente, la retórica tiene su origen en la Grecia clásica, donde se entendía, en palabras de los tratadistas clásicos, como el ars bene dicendi, esto es, la técnica de expresarse de manera adecuada para lograr la persuasión del destinatario (etimológicamente, la palabra es un helenismo que proviene del griego ρητορική [τέχνη], «rhetorikè (téchne)»).
La retórica se configura como un sistema de reglas y recursos que actúan en distintos niveles en la construcción de un discurso. Tales elementos están estrechamente relacionados entre sí y todos ellos repercuten en los distintos ámbitos discursivos.

viernes, 13 de mayo de 2011

De Nobel a Nobel - Carta de Adolfo Pérez Esquivel


Escrito por Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz de 1980 dirigida a Barack Obama:



Estimado Barack:

Al dirigirte esta carta lo hago fraternalmente y a la vez para expresarte la preocupación e indignación de ver cómo la destrucción y muerte sembradas en varios países, en nombre de la “libertad y la democracia”, dos palabras prostituidas y vaciadas de contenido, terminan justificando el asesinato y es festejado como si se tratase de un acontecimiento deportivo.
Indignación por la actitud de sectores de la población de los EE.UU., de jefes de Estado europeos y de otros países que salieron a apoyar el asesinato de Bin Laden, ordenado por tu gobierno y tu complacencia en nombre de una supuesta justicia.
No buscaron detenerlo y juzgarlo por los crímenes supuestamente cometidos, lo que genera mayor duda; el objetivo fue asesinarlo.
Los muertos no hablan, y ante el miedo a que el ajusticiado pudiera decir cosas no convenientes para los EE.UU., la salida fue el asesinato y asegurar que “muerto el perro se terminó la rabia”, sin tener en cuenta que no hacen otra cosa que incrementarla.
Cuando te otorgaron el Premio Nobel de la Paz, del cual somos depositarios, te envié una carta que decía: “Barack, me sorprendió mucho que te hayan otorgado el Nobel de la Paz, pero ahora que lo tienes debes ponerlo al servicio de la paz entre los pueblos; tienes toda la posibilidad de hacerlo, de terminar las guerras y comenzar a revertir la grave situación que vive tu país y el mundo”.
Sin embargo has incrementado el odio y traicionado los principios asumidos en la campaña electoral ante tu pueblo, como poner fin a las guerras en Afganistán e Irak y cerrar las cárceles en Guantánamo y Abu Graib en Irak. Nada de eso has logrado hacer; por el contrario, decides comenzar otra guerra contra Libia, apoyada por la OTAN y la vergonzosa resolución de las Naciones Unidas de apoyarla; cuando ese alto organismo, empequeñecido y sin pensamiento propio, ha perdido el rumbo y está sometido a las veleidades e intereses de las potencias dominantes.
La base fundacional de la ONU es la defensa y promoción de la paz y dignidad entre los pueblos. Su preámbulo dice: “Nosotros los pueblos del mundo…”, hoy ausentes de ese alto organismo.
Quiero recordar a un místico y maestro que tiene en mi vida una gran influencia, el monje trapense de la Abadía de Getsemaní en Kentucky, Tomás Merton, quien dice: “La mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas. Sin esa limpieza doméstica no podemos comenzar a ver. Si no vemos no podemos pensar”.
Eras muy joven Barack durante la Guerra de Vietnam; tal vez no recuerdes la lucha del pueblo norteamericano por oponerse a la guerra.
Los muertos, heridos y mutilados en Vietnam hasta el día de hoy sufren sus consecuencias.
Tomás Merton decía –frente a un matasellos del correo que acababa de llegar, The U.S. Army, key to peace, “El ejército estadounidense, clave de la paz”–: ningún ejército es clave de la paz. Ninguna nación tiene la clave de nada que no sea la guerra. El poder no tiene nada que ver con la paz. Cuando más aumentan los hombres el poder militar, más violan la paz y la destruyen.
He compartido y acompañado a los veteranos de guerra de Vietnam, en particular a Brian Wilson y sus compañeros, quienes fueron víctimas de esa guerra y de todas las guerras.
La vida tiene ese no sé qué de lo imprevisto y sorprendente, de la fragancia y belleza que Dios nos dio para toda la humanidad y que debemos proteger para dejar a las generaciones futuras una vida más justa y fraterna; restablecer el equilibrio con la Madre Tierra.
Si no reaccionamos para cambiar la situación actual de la soberbia suicida, arrastrando a los pueblos a recovecos profundos donde muere la esperanza, será difícil salir y ver la luz. La humanidad merece un destino mejor.
Sabes que la esperanza es como el loto que crece en el fango y florece en todo su esplendor mostrando su belleza. Leopoldo Marechal, ese gran escritor argentino, decía que “del laberinto se sale por arriba”.
Y creo, Barack, que después de seguir tu ruta equivocando caminos, te encuentras en un laberinto sin poder encontrar la salida y te entierras más y más en la violencia, en la incertidumbre, devorado por el poder de dominación, arrastrado por las grandes corporaciones, el complejo industrial militar, y crees tener el poder que todo lo puede y que el mundo está a los pies de los EE.UU. porque impone la fuerza de las armas, e invades países con total impunidad. Es una realidad dolorosa, pero también existe la resistencia de los pueblos que no claudican frente a los poderosos.
Son tan largas las atrocidades cometidas por tu país en el mundo que daría tema para largo, es un desafío para los historiadores que tendrán que investigar y saber de los comportamientos, política, grandeza y pequeñeces que han llevado a EE.UU. al monocultivo de las mentes que no le permite ver otras realidades.
A Bin Laden, supuesto autor ideológico del ataque a las Torres Gemelas, lo identifican como el Satán encarnado que aterrorizaba al mundo y la propaganda de tu gobierno lo señalaba como el “eje del mal”, y eso le ha servido para declarar las guerras deseadas que el complejo industrial militar necesita para colocar sus productos de muerte.
Sabes que investigadores del trágico 11 de septiembre señalan que el atentado tiene mucho de “autogolpe”, como el avión contra el Pentágono y el vaciamiento anterior de las oficinas de las Torres; atentado que dio motivo para desatar la guerra contra Irak y Afganistán y ahora contra Libia; argumentando en la mentira y la soberbia del poder que todo lo hacen para salvar al pueblo, en nombre de “la libertad y defensa de la democracia”, con el cinismo de decir que la muerte de mujeres y niños son “daños colaterales”. Eso lo viví en Irak, en Bagdad con los bombardeos a la ciudad y el hospital pediátrico, y en el refugio de niños que fueron víctimas de esos “daños colaterales”.
La palabra vaciada de valores y contenido, por lo que al asesinato lo llamas muerte y dices que por fin EE.UU. ha “muerto” a Bin Laden. No trato de justificarlo bajo ningún concepto, estoy en contra de todo terrorismo, tanto de esos grupos armados, como del terrorismo de Estado que tu país ejerce en diversas partes del mundo apoyando a dictadores, imponiendo bases militares e intervenciones armadas, ejerciendo la violencia para mantenerse por el terror en el eje del poder mundial. ¿Hay un solo “eje del mal”? ¿Cómo lo llamarías?
¿Será por ese motivo que el pueblo de los EE.UU. vive con tanto miedo a las represalias de quienes llaman el “eje del mal”? El simplismo e hipocresía de justificar lo injustificable.
La paz es una dinámica de vida en las relaciones entre las personas y los pueblos; es un desafío a la conciencia de la humanidad; su camino es trabajoso, cotidiano y esperanzador, donde los pueblos son constructores de su propia vida y de su propia historia. La paz no se regala, se construye, y eso es lo que te falta, muchacho: coraje para asumir la responsabilidad histórica con tu pueblo y la humanidad.
No puedes vivir en el laberinto del miedo y la dominación de quienes gobiernan los EE.UU., desconociendo los tratados internacionales, los pactos y protocolos, de gobiernos que firman pero no ratifican nada y no cumplen ninguno de los acuerdos, pero hablan en nombre de la libertad y el derecho.
¿Cómo puedes hablar de la paz si no quieres cumplir con nada, salvo los intereses de tu país?
¿Cómo puedes hablar de la libertad cuando tienes en las cárceles a prisioneros inocentes, en Guantánamo, en los EE.UU., en las cárceles de Irak, como la de Abu Graib, y en Afganistán?
¿Cómo puedes hablar de los derechos humanos y la dignidad de los pueblos cuando los violas permanentemente y bloqueas a quienes no comparten tu ideología y deben soportar tus abusos?
¿Cómo puedes enviar fuerzas militares a Haití después del devastador terremoto y no ayuda humanitaria a ese sufrido pueblo?
¿Cómo puedes hablar de libertad cuando masacras a los pueblos del Medio Oriente y propagas guerras y torturas, en conflictos interminables que desangran a los palestinos e israelíes?
Barack: mira para arriba de tu laberinto, puedes encontrar la estrella que te guíe, aunque sepas que nunca podrás alcanzarla, como bien lo dice Eduardo Galeano.
Busca ser coherente entre lo que dices y haces, es la única forma de no perder el rumbo. Es un desafío de la vida.
El Nobel de la Paz es un instrumento al servicio de los pueblos, nunca para la vanidad personal.
Te deseo mucha fuerza y esperanza, y esperamos que tengas el coraje de corregir el camino y encontrar la sabiduría de la paz.

Buenos Aires, 5 de mayo de 2011
Un día como hoy, hace 34 años, volví a la vida; tuve un vuelo de la muerte durante la dictadura militar argentina apoyada por los EE.UU., y gracias a Dios sobreviví y tuve que salir
por arriba del laberinto de la desesperación,
y descubrir en las estrellas el camino para poder decir, como el profeta: “La hora más oscura es cuando comienza el amanecer”.
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Texto publicado en el Diario Perfil

Adolfo Pérez Esquivel

Biografía

sábado, 30 de abril de 2011

¡Adiós Don Ernesto! (1911 -2011)


¡Adiós Don Ernesto Sabato!

Lo conocí al revés. Buceando por El Túnel y su aparente mirada oscura llegó a conmoverme, porque lo conocí al revés, cuando ya había escrito uno de sus últimas obras, me refiero a Antes del fin, en donde es fácil corroborar su delicada naturaleza emocional, su fragilidad ante los vínculos y su mirada optimista en medio de las tinieblas. Lo conocí al revés porque lo vi de abuelito una noche cuando salíamos de cantar con la Propaladora del centro cultural San Martín y él estaba ahí cerquita, en el Politeama. Muy abuelito, solo se desplazaba con ayuda de una mujer. Mis compañeros lo saludaron con apretones de manos y besos, yo no pude, demasiado grande para mí, lo vi de lejos como los niños observan al juguete inalcanzable. Era mejor así, no podía tocarlo, no solo era el hombre y ese abuelito tan sin espadas y escudos sino que era él, el gran Abaddón, el hombre que había viajado por las ideologías en busca de su nave principal, desde donde podría enfrentar la realidad de los hombres, el destino de un país sangrante de injusticias. Así fue como hice un breve contacto con ese gran escritor y científico, luchador de los derechos humanos y principalmente un vanguardista, un visionario olvidado. Su escueta obra nos acerca a su mundo infinito, imposible de definir, igual que tantos otros escritores argentinos que no por breve bibliografía se los considera menores.

Mi canto de dolor se eleva para el Gran Don Ernesto, quién me ha enseñado a mirar diferente, más allá de los ojos mediocres y las cabezas chatas que se ofrecen a diario al mejor postor.

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Marcelo Meza - 30 de abril de 2011


Noticia - Página 12

El autor de "El Túnel" y "Sobre héroes y tumbas“ falleció en su casa de Santos Lugares a causa de una bronquitis. Sabato fue el director de la Conadep, el organismo que por primera vez puso al descubierto los crímenes de lesa humanidad ocurridos en la Argentina durante la dictadura. En 1984 recibió el premio Miguel de Cervantes, máximo galardón para la literatura de habla hispana.

El escritor murió a los 99 años en su casa de la localidad bonaerense de Santos Lugares, confirmó su compañera Elvira González Fraga. "Hace como quince días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible", explicó la mujer. Los restos de Sabato serán velados a partir de las 17 en el club Defensores de Santos Lugares, situado en la calle Severino Langeri 3162.

Sabato nació el 24 de junio de 1911 en la ciudad bonaerense de Rojas y fue novelista, ensayista, físico y pintor aficionado. El escritor iba a ser homenajeado mañana en la Feria del Libro por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires ya que este año iba a ser su cumpleaños número 100.

Por solicitud del entonces presidente Raúl Alfonsín presidió entre 1983 y 1984 la CONADEP (Comisión Nacional contra la Desaparición de Personas), cuya investigación, plasmada en el libro Nunca Más, abrió las puertas para el juicio a las juntas militares de la dictadura militar en 1985.

En 1984 recibió el premio Miguel de Cervantes, máximo galardón literario concedido a los escritores de habla hispana, por lo cual fue el segundo escritor argentino en recibir este premio, luego de Jorge Luis Borges en 1979.

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-167346-2011-04-30.html