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jueves, 9 de febrero de 2012

El Flaco - Por Marcelo Meza




El Flaco


Me dicen las hojas que van al viento que el Duende, el Mago de esta música argenta cósmica se ha ido.  Y promete que se quedará o se irá, según se le antoje al alma sensible del flaco, que es un Luis y que también es un Spinetta. Adónde se va me importa poco, espero, sí, que no haya olvidado el banderín del River Plate de sus amores, ni el mate amargo, a toda velocidad en la nave del capitán Beto. ¿Y a quién le cuento esta tristeza nueva?
¿A quién le lloro este dolor blando y duro a la vez? Que se complota con rabia y risa y lágrimas, porque lo amamos tanto como a un amigo hermanado, como a un maestro papá elegido de grande, maestro de guardapolvo blanco que nos indica la vida por entre las piernas de la poesía.
¿Y qué será de mí, de mis oscuridades musicales, de mis sombras perplejas que no asoman a tus séptimas atómicas?
Yo que fui y soy el alumnito del fondo, que te descubrió tarde, en mi vejez de los trece años... Yo, de la vergüenza de luchar contra todo mi cuerpo por verte, porque siempre temí la sospecha de que el día que te viera iba a desaparecer el mundo conocido o despertar de esta vida de magia tuya contagiada en las travesuras que me permitís con tu folclore fantástico y tierno. Yo, él de la sensible envidia jugosa, de no haberte visto nunca de cerca, me perdí. Entonces se me antoja esta envidia elástica a todos tus seguidores de plata. El Negro lo sabía por eso se adelantó. Sí,  el Negro Jorgito Alali, sí, el poeta, que te amaba tanto o más que nosotros, y cuando digo nosotros me refiero a Ricardo Alali, Vampirí; y a Jorge Rodríguez, el Chueco. Cada uno te alegra lágrimas de flores, porque nos iluminaste para siempre y no nos pediste más que ser nosotros mismos.
¿A quién le canto esta baguala líquida, si ya no escuchan más que fósiles moribundos?

¿Estoy solo en este dolor, en esta ausencia? Porque mi hambre poético viseral y mi sed de amor a tu música y al idioma que se hace lenguaje no cesa, no en este tiempo de brumas y silencios temibles. ¿Adónde voy a encajar ahora? ¿En qué planeta?
Me abuenaste Luis Alberto de la luz. Me creciste un surrealismo capaz de atormentar mis más enajenadas miserias.
Gracias a vos comí la poesía del abrazo y del amor que nos iguala.
Dicen las hojas o el viento sur una canción para los días de la vida que se nutre un poquito de nuestra nostalgia, que nuestros aprendizajes  te hacen sonreír una vez más con tu gorda sonrisa de niño pilusón.
Gracias por decirme estos misterios populares,  por haber estado presente desde antes de toda conciencia  mía, conviviendo en el corazón, que me estoy yendo en la tristeza del amor, silbando pa' dentro tu color y tu manera de sentir la vida en tu acorde invisible y  perfecto.

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Marcelo Meza - Con cariño - 9 de febrero de 2012

sábado, 30 de abril de 2011

¡Adiós Don Ernesto! (1911 -2011)


¡Adiós Don Ernesto Sabato!

Lo conocí al revés. Buceando por El Túnel y su aparente mirada oscura llegó a conmoverme, porque lo conocí al revés, cuando ya había escrito uno de sus últimas obras, me refiero a Antes del fin, en donde es fácil corroborar su delicada naturaleza emocional, su fragilidad ante los vínculos y su mirada optimista en medio de las tinieblas. Lo conocí al revés porque lo vi de abuelito una noche cuando salíamos de cantar con la Propaladora del centro cultural San Martín y él estaba ahí cerquita, en el Politeama. Muy abuelito, solo se desplazaba con ayuda de una mujer. Mis compañeros lo saludaron con apretones de manos y besos, yo no pude, demasiado grande para mí, lo vi de lejos como los niños observan al juguete inalcanzable. Era mejor así, no podía tocarlo, no solo era el hombre y ese abuelito tan sin espadas y escudos sino que era él, el gran Abaddón, el hombre que había viajado por las ideologías en busca de su nave principal, desde donde podría enfrentar la realidad de los hombres, el destino de un país sangrante de injusticias. Así fue como hice un breve contacto con ese gran escritor y científico, luchador de los derechos humanos y principalmente un vanguardista, un visionario olvidado. Su escueta obra nos acerca a su mundo infinito, imposible de definir, igual que tantos otros escritores argentinos que no por breve bibliografía se los considera menores.

Mi canto de dolor se eleva para el Gran Don Ernesto, quién me ha enseñado a mirar diferente, más allá de los ojos mediocres y las cabezas chatas que se ofrecen a diario al mejor postor.

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Marcelo Meza - 30 de abril de 2011


Noticia - Página 12

El autor de "El Túnel" y "Sobre héroes y tumbas“ falleció en su casa de Santos Lugares a causa de una bronquitis. Sabato fue el director de la Conadep, el organismo que por primera vez puso al descubierto los crímenes de lesa humanidad ocurridos en la Argentina durante la dictadura. En 1984 recibió el premio Miguel de Cervantes, máximo galardón para la literatura de habla hispana.

El escritor murió a los 99 años en su casa de la localidad bonaerense de Santos Lugares, confirmó su compañera Elvira González Fraga. "Hace como quince días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible", explicó la mujer. Los restos de Sabato serán velados a partir de las 17 en el club Defensores de Santos Lugares, situado en la calle Severino Langeri 3162.

Sabato nació el 24 de junio de 1911 en la ciudad bonaerense de Rojas y fue novelista, ensayista, físico y pintor aficionado. El escritor iba a ser homenajeado mañana en la Feria del Libro por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires ya que este año iba a ser su cumpleaños número 100.

Por solicitud del entonces presidente Raúl Alfonsín presidió entre 1983 y 1984 la CONADEP (Comisión Nacional contra la Desaparición de Personas), cuya investigación, plasmada en el libro Nunca Más, abrió las puertas para el juicio a las juntas militares de la dictadura militar en 1985.

En 1984 recibió el premio Miguel de Cervantes, máximo galardón literario concedido a los escritores de habla hispana, por lo cual fue el segundo escritor argentino en recibir este premio, luego de Jorge Luis Borges en 1979.

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-167346-2011-04-30.html


lunes, 18 de mayo de 2009

Adiós a un alquimista de las letras - Mario Benedetti

Mario Benedetti: La pluma más exquisita de América.

Reconocido en todo el mundo por la sencillez de sus textos y la profundidad de su pensamiento, prolífico en varios géneros, uruguayo pero universal, Mario Benedetti falleció ayer, a los 88 años, en Montevideo, tras una prolongada enfermedad.

A lo largo de su intensa y fecunda producción literaria, construyó una obra poética y narrativa que logró una audiencia masiva y se continuó en canciones populares, en el cine y en los mensajes de amor y de resistencia de varias generaciones.

Su militancia política derivó en la experiencia del exilio, que marcó su vida y su literatura, tanto como su historia de amor con Luz López Alegre, que falleció en 2006 tras 60 años de vida juntos y le dejó una tristeza profunda que ya no lo abandonaría.

Identificado con su país y entrañablemente reconocido en los países vecinos y en el mundo, Benedetti fue uno de los escritores uruguayos que gozaron de mayor popularidad, y muchos lo ubican por encima de sus compatriotas y amigos Juan Carlos Onetti y Eduardo Galeano.

Autor de más de 80 novelas, ensayos, libros de cuentos y de poesías, fue traducido a más de 20 idiomas, pero logró vivir de su arte sólo 20 años después de haber publicado su primer libro. Su popularidad, alimentada por una poesía y una prosa sobre temas universales, en un tono de complicidad con el lector, le valió una fama de multitudes y varios premios internacionales.

En sus novelas, exploró como pocos las profundidades de la naturaleza humana y retrató con singulares trazos a la clase media, al tiempo que no disimuló su compromiso político con los movimientos de izquierda.

En 1971, fue uno de los fundadores del Movimiento de Independientes 26 de Marzo, el aparato político del grupo guerrillero Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, que integraría más tarde el Frente Amplio, hoy en el gobierno. Mantuvo siempre su adhesión a Fidel Castro.

Benedetti fue varias veces candidato al Premio Cervantes de Literatura en los últimos años, por lo que entró ya en el Olimpo de los reconocidos escritores que nunca obtuvieron el galardón. Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti y Tania Libertad, entre otros, hicieron música con sus poesías y multiplicaron al infinito la difusión de "Te quiero", "Por qué cantamos", "Una mujer desnuda y en lo oscuro", "Defender la alegría" y "El Sur también existe".

La intensa actividad de conferencias, homenajes y viajes de sus últimos años, según decía, le sacaba su preciado tiempo para escribir. Varias veces debió suspender esos compromisos por problemas de salud: desde los 25 años, Benedetti padecía asma, una condición que lo llevó varias veces al hospital en los últimos tiempos.

Fuente: La Nación

domingo, 30 de noviembre de 2008

Ulises Dumont - Adios a un gigante del Cine Argentino



Amigos de Ulises Dumont lo despiden con cariño (video) (fuente clarin)

A los 71 años murió el actor ulises dumont
El adiós a un entrañable hombre bueno

Su imagen es parte indisoluble del cine argentino, con actuaciones memorables y una carrera que también sobresalió en el teatro y en sus contadas apariciones televisivas. El recuerdo de sus amigos
Hace dos años, en una entrevista, Ulises Dumont intuía con exactitud uno de los secretos de su ángel, el que todos los actores que lo conocieron resaltaron ayer, al enterarse de su muerte, a los 71 años, en el Instituto Dupuytren, donde estaba internado desde hacía dos meses debido a complicaciones cardíacas.

Según Alfredo Alcón, “era noble y tenía un gran sentido del humor. Actuar, para él, era lo más natural del mundo, no había teorías ni poses de grande o de actor extraordinario”.

Héctor Alterio, que trabajó con Dumont en el film Los chicos de la guerra, aclaró que no se sorprendió de este final porque sabía por allegados que ya hacía tiempo que estaba inconsciente: “Prácticamente no había posibilidad alguna, porque no atendía ningún reclamo del cuerpo”.

Para China Zorrilla, que lo dirigió en Arlequino, servidor de dos patrones y actuó con él en Conversaciones con mamá de 2004, era “un duende en el escenario” y consideró que su pérdida debería ser “duelo nacional para el arte”.

Entre la multitud de elogios a su calidad artística y humana que durante todo el día se escucharon por radio y televisión, Sergio Renán (su director en Crecer de golpe y Sentimental) señaló un dato sorprendente. Dijo, sin dudar, que “no fue feliz”.

Criado en el barrio porteño de Belgrano, Dumont nació el 7 de abril de 1937. El teatro irrumpió en su vida al cumplir 20 años, en el club de la zona: “Me contacté con un ex compañero que sabía que andaba en eso y con el ahínco o la pretensión de hacer una obra, a martillo limpio hicimos un escenario, donde habremos hecho dos funciones, y ahí me quedé pegado, ahí sentí una cosa extraña. Y dije, ¿qué pasa, cómo es eso? Pensé que la mejor manera de averiguarlo era estudiando, entonces intenté entrar al Conservatorio Nacional”.

Así llegó su primera decepción, ya que no aprobó el ingreso. “Según ellos, no cuajaba”, recordó. Pero insistió y entró. Durante las siguiente cinco décadas filmó alrededor de 80 películas. Su debut fue Dos quijotes sobre ruedas, en 1964, de Emilio Vieyra.

Quizás su etapa más famosa fue a fines de los años setenta y principios de los ochenta, junto a Federico Luppi y Julio De Grazia, cuando se convirtió en una suerte de actor fetiche de Adolfo Aristarain, con quien hizo La parte del león, Tiempo de revancha y Últimos días de la víctima. Un año después, llegó la inolvidable No habrá más penas ni olvido, de Héctor Olivera, basada en la novela de Osvaldo Soriano, donde interpreta a un pintoresco fumigador peronista con avioneta.

En la década del noventa, participó en Al filo de la ley (Desanzo), El censor (Calcagno), Sus ojos se cerraron (Chávarri), El viento se llevó lo que (Agresti), El mismo amor, la misma lluvia (Campanella) y Yepeto (Calcagno, basada en la obra de Roberto Cossa).

“Yepeto –dijo Dumont– fue una circunstancia irrepetible de feliz. Cayó después de tres años sin hacer nada de teatro”. Coprotagonizada con un joven Darío Grandinetti, se estrenó en 1987, estuvo cinco temporadas en cartel, alcanzó 1.500 funciones y pasó al cine.

A partir de 2000, si bien es menos convocado, participa en dos recordadas producciones: Rosarigasinos, junto a su hijo Enrique, y Diarios de motocicleta, de Walter Salles. Su último protagónico, estrenado en octubre de 2007, fue Yo la recuerdo ahora.
En teatro, su nombre se asocia con uno de los hitos de Teatro Abierto: El acompañamiento, de Gorostiza, donde compartía escenario con Carlos Carella.
“Hay cosas aparentemente inherentes de la profesión que a mí me revientan; yo apenas soy un señor que labura de esto, que trata de portarse como un ser humano y no presionado por los programas sensacionalistas de TV”, dijo una vez. Aun así, participó en ciclos prestigiosos y en los últimos años fue parte de los unitarios Tiempo final y Mujeres asesinas, además de la telenovela Montecristo.Aunque este año y el anterior se sumó a varios proyectos, su salud estaba muy deteriorada. Padecía artrosis en una pierna y tenía un triple bypass. Ayer, su corazón dijo basta. Pero sus películas y su recuerdo de hombre bueno continuarán vivos para el público y sus amigos.
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OPINIÓN


Era un luchador y una persona simple
Beatriz Spelzini

Fue un gran compañero, una persona muy generosa, con una salud muy frágil, así que, lamentablemente, no me sorprendió su muerte. Compartimos un mes de filmación en San Rafael, en 2006. Fue mi primer protagónico en cine y el último para él. Su personaje es un ex ferroviario de carácter intransigente, aparentemente duro, solitario y sin ganas ya de vivir, que viaja a Mendoza para suicidarse, hasta que conoce a la mucama del lugar donde se aloja,
que le dará un giro a su destino. Durante ese mes estábamos en el mismo hotel, comíamos juntos. Disfrutaba mucho de la comida y de la charla, hablaba de su hijo actor, de la preocupación que le causaba. Tenía un humor ácido pero, detrás de eso, una enorme vulnerabilidad. En fin, una persona simple, un luchador con quien nunca había trabajado ni volví a ver. La pasamos muy bien y lo siento mucho.

http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=16313


El pensamiento de Dumont en primera persona - telam

"Creo que la gente se me acerca porque no soy un galán, no estoy en ídolo y porque me siento a una mesa y tomo
un vino y hablo con la gente como lo haría cualquiera", le explicó Ulises Dumont a Télam durante una entrevista
concedida dos años atrás.

Las que siguen son otras declaraciones que el actor fallecido esta mañana le efectuó a esta agencia en diversos reportajes.

-"Lo fundamental es que no me niego a aprender todo el tiempo".

-"Que labure de actor, ferroviario o intendente es una circunstancia, pero no es mi oficio el que conforma mi manera de ser, soy yo que el significa la imagen".

-"Hay cosas aparentemente inherentes de la profesión que a mí me revientan, yo apenas soy un señor que labura de esto que trato de portarme como un ser humano y no presionado por los programas sensacionalistas de la TV".

-"Llevo más o menos 100 películas filmadas, contrariando a internet, aunque la única vez que consulté a internet fue en Europa cuando me pidieron un currículum, pero indudablemente ninguno estaba completo".

-"Para conseguir plata y proyección no hay como la televisión, el teatro es para darse el gusto y entrenarse y el cine es el placer".

-"Me divierte trabajar en cine y en la medida en que me divierto yo generalmente todo el mundo se divierte. Es un medio en el que me desenvuelvo bien, aunque todo viene del teatro".

-"Mi estilo es transpirar la camiseta y requiere toda la energía, pero por otro lado ya no estoy en condiciones de hacer todo al mismo tiempo como hice toda mi vida".


Perlas del cine nacional

“La Película del Rey”: La pasión de un Quijote y el cine

por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar

(Argentina, 1986) Dirección: Carlos Sorín
Producción:Perla Lichteinstein y Gustavo Sierra
Guión: Jorge Goldenberg y Carlos Sorín
Fotografía: Esteban Courtalón
Elenco: Julio Chávez, Ulises Dumont, Miguel Dedovich, Villanueva Cosse, Ana María Giunta, David Llewellyn, Roxana Berco, Marilia Paranhos, Rubén Szumacher, César García,
Hillda Rey, Marcela Luppi, Fernando Bravo, Diego Varzi, Roberto Pagés
Edición: Alberto Yaccelini
Música: Carlos Franzetti
Sonido: Bebe Kamín y Miguel Ángel Polo
Escenografía: Margarita Jusid
Vestuario: Margarita Jusid

Duración: 107 minutos


Allá por el año 1986, Carlos Sorín, quien hasta ese momento había participado en cine sobre todo como director de fotografía (siendo en su mayoría films experimentales o inconclusos), hace su aparición en las salas con “La película del rey”. Quince años antes, Sorín había participado de una co-producción que se había llamado “Nueva Francia”, que quedó inconclusa (de hecho, Jorge Goldenberg, el co-guionista, había sido el director de aquel intento). En uno de sus últimos intentos por recuperar su reino de la araucanía, Orllie Antoine de Tounens, había convencido a un banquero de apoyarlo económicamente bajo la idea de la fundación de una “Nueva Francia”. Ya en la década del ´80, Sorín, atraído por la historia de Orllie Antoine, se centra en su primera institución de la monarquía araucana.


Aventurero o demente, Orllie Antoine se había embarcado hacia Sudamérica, específicamente Chile, con la intención de unir a los pueblos latinoamericanos en un solo reino (bajo su mando, obviamente). Una vez ahí, viendo que la situación no daba para convencer a los ya más o menos establecidos gobiernos locales, descubrió una posibilidad en los pueblos de la Araucanía y la Patagonia (lado chileno y lado argentino, respectivamente). Estos dos, divididos en diversas tribus, mantenían su independencia y ofrecían un foco de resistencia para los incipientes estados nacionales que eran Argentina y Chile. Orllie emprende su aventura, sin saberse apañado por una leyenda araucana que hablaba de la llegada de un hombre blanco que habría de ser su libertador. En 1860 logra fundar su reino, habiendo convencido a los caciques de la región, y en 1861 aumenta su popularidad. El gobierno chileno lo considera un peligro y en 1862 es traicionado por un allegado y puesto en prisión. Su destino es la muerte, pero el gobierno francés intercede, es considerado demente, liberado y retornado a Francia. Durante los próximos 16 años, hasta su muerte, habría de intentar volver infructuosamente.

“La película del rey” era la historia del rodaje del film sobre esta primera fundación y su traición. David (Julio Chávez), es un joven director que alterna entre la publicidad (lo que le da de comer), y el cine (su pasión). Arturo (Ulises Dumont), es el paradigma del Jefe de Producción, cuya pasión pasa por hacer posibles los sueños del Quijote David. Su forma de soñar, es permitirle al otro hacerlo, engancharse a su estrella hasta que ambos terminan siendo parte de una misma cosa. Es que, como la historia de Orllie Antoine, la de David y su película, la del cine según este Sorín de la década del ´80, es una de Quijotes, de aventureros entre apasionados y dementes, de empresas irrealizables, de altas montañas a escalar.

David (alterego inconfundible del propio Sorín), se va quedando sin dinero a medida que el apoyo financiero de su productor va desapareciendo. El presupuesto lo lleva entonces a soluciones creativas. Opta por actores no profesionales, busca en donde sea. ¿No hay sonido? Se filma mudo. La cámara de Sorín, desde una imagen que oscila entre el plano normal y cierta desprolijidad documental, va narrando.

El director se detiene, con cariño, en pequeños detalles, como una heladera vacía en la casa de David (no es sólo el dinero, es que casi no está en su propia casa), una mirada por una ventana (David no puede dejar de ver). Cada paso es una forma de encuadre.

Al cambiar la metrópoli por el desierto patagónico, Sorín se deja llevar por su propia fascinación hacia esa enorme extensión de tierra, esa enormidad que también habla de lo pequeño del ser humano, esa Patagonia le hablaba a Sorín de su propio cine a través de sus imágenes. Lentamente, la atmósfera del film va adquiriendo tintes fellinescos, ese clima de dulce locura onírica que Federico Fellini sabía imprimir a sus películas. Como es de imaginar, lentamente se va produciendo la metamorfosis entre David y Orllie.

A partir de este punto, el balance del film cambia. De realista pasa a surrealista. El sonido (mudo en el film dentro del film), se exacerba en risotadas o enojos, la lluvia hace su intrusión (“sobre llovido, mojado”), la luz más saturada del comienzo va dejando lugar a la noche iluminada por fuegos fantasmales, los rostros terminan de convertirse en máscaras. La locura del rey es la de David, traicionado por las circunstancias, abandonado. En unas imágenes de gran belleza visual, Sorín/David/Orllie transforman ese escenario patagónico en una visión de su propia empresa, la locura de su propia pasión.
La historia del cine está plagada de películas malditas, inconclusas, productores fantasmas, problemas, desafíos. ¿Por qué, entonces, seguir insistiendo? Esa es la pregunta que el propio relato le hace a Orllie, a David. Con su fiel Sancho a su lado (Arturo), David encuentra una única respuesta: la pasión, el fuego del aventurero, un Quijote que ve monstruos en los molinos de viento y doncellas en prostitutas reventadas. Es la capacidad de descubrir una y otra vez lo maravilloso en cada mirada; dejar de hacerlo es, simplemente, morir.

El final del film, el de la aparente derrota de Orllie/David, oh, casualidad, tiene que ver con la próxima aventura...

Recursos Web:

http://dokelibertario.blogspot.com/ - Blog que hace referencia a un relato de Albert Camus sobre Orllie Antoine de

Tounens

http://www.geocities.com/numismatica_chilena/cronica4.html - Crónica de los intentos fundacionales de Orllie

Antoine de Tounens

http://www.embafrancia-argentina.org/historia/orelie2.htm - Relato que se encuentra en el sitio de la Embajada de Francia en Buenos Aires

http://www.drault.com/pdb/Personajes/detounens-juicio.html - Créase o no, la corona de Orllie Antoine de Tounens tuvo herederos

www.imaginacionatrapada.com.ar
19/5/2006


Peliculas en las que trabajó:

¡Hostias! (en preproducción)

El borde del tiempo (en postproducción

Danza porca (en postproducción)

El grito en la sangre (en postproducción)

Ni dios, ni patrón, ni marido (en postproducción)

El fin de la espera (en postproducción)

Negro Buenos Aires (en postproducción)

Horizontal/Vertical (2008)

Tus ojos cuando llueven (2008)

Yo la recuerdo ahora (2007)

Ese mismo loco afán (2007)

1 peso, 1 dólar (2006)

Próxima salida (2004

Un mundo menos peor (2004)

Diarios de motocicleta (2004)

Conversaciones con mamá (2004)

Rosas rojas... rojas (2003)

La esperanza (2003)

Sueños atómicos (2003)

Rosarigasinos (2001)

Los días de la vida (2000)

Una historia de tango (corto - 2000)

Ciudad sin luz (1999)

El mar de Lucas (1999)

El astillero (1999)

Cerca de la frontera (1999)

Sólo gente (1999)

El mismo amor, la misma lluvia (1999)

Yepeto (1999)

El viento se llevó lo que (1998)

Doña Bárbara (1998)

Sus ojos se cerraron (1998)

Zapallares (corto – 1998)

El Che (1997)

El paseo de Maltecci (corto - 1997)

Historias clandestinas en La Habana (1996)

Policía corrupto (1996)

Juntos, in any way (corto - 1996)

El cóndor de oro (1995)

El censor (1995)

Fotos del alma (1995)

Historias de amor, de locura y de muerte (1994)

Sin opción (1994)

Bar de mala muerte (corto - 1993)

Al filo de la ley (1992)

La redada (1991)

Le roi de Patagonie (telefilm - 1990)

Billetes, billetes... (1988)

Bajo otro sol (1988)

Gracias por los servicios (1988)

Gracias por los servicios (1988)

Sur (1987)

El año del conejo (1987)

Con la misma bronca (inconclusa - 1987)

La película del rey (1986)

Te amo (1986)

De halcones y palomas (inédita - 1986)

Contacto ninja en la Argentina (inédita - 1986)

Cuarteles de invierno (1984)

La Rosales (1984)

Los chicos de la guerra (1984)

El hombre que ganó la razón (no estrenada comercialmente - 1984)

No habrá más penas ni olvido (1983)

Los enemigos (1983)

La invitación (1982)

Últimos días de la víctima (1982)

El hombre del subsuelo (1981)

Tiempo de revancha (1981)

Los crápulas (1981)

Las vacaciones del amor (1981)

Sentimental (1980)

Este loco amor loco (1979)

La fiesta de todos (1978)

La parte del león (1978)

Nunca dejes de empujar, Antonio (mediometraje - 1978)

El casamiento de Laucha (1977)

Crecer de golpe (1976)

¡Quiero besarlo Señor! (1973)

Autocine mon amour (1972)

Estoy hecho un demonio (1972)

La gran ruta (1971)

Dos quijotes sobre ruedas (1964)

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Fuente

http://www.cinenacional.com/personas/index.php?persona=5301



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"Sur" - extracto


lunes, 19 de mayo de 2008

Adios a un maestro - 17 de mayo de 2008

Adiós al Maestro Pedro Nel Arango Arango

Hoy a las 7:45 p.m., en la Iglesia de Santa Gema, se le rendirá homenaje.



Por
Beatriz Mesa Mejía
Medellín___________________

Pedro Nel Arango Arango, uno de los clarinetistas de mayor reconocimiento en Colombia, y quien fuera un Maestro (así con mayúscula) de varias generaciones de músicos, murió en Medellín en la noche del pasado sábado 17 de mayo, luego de sufrir una neumonía severa.

Intérprete, compositor, arreglista, Pedro Nel hizo parte de la vida cultural de Antioquia desde que estaba muy joven, cuando se inició por un camino que nunca abandonó y que lo hizo feliz, como él mismo lo reconocía y como lo advertían aquellos que compartieron con él y quienes participaron de las inolvidables tertulias que hacía en su finca de la Loma del Escobero, un punto de encuentro de importantes músicos de Medellín, muchos de los cuales se reunieron ayer para darle el último adiós.

Cuando las notas de su clarinete se escuchaban, era como si su alma saliera y llenara el instante. Había en él inspiración, un sentimiento profundo y un gran respeto por los temas interpretados, muchos de los cuales contaron con sus propios arreglos, una actividad a la que le ponía especial atención.

Amor de siempre
Había nacido en Armenia, Quindío, el 17 de agosto de 1927. Estaba casado con Alicia García, tuvo siete hijos (de los cuales cinco son músicos) y siete nietos. Desde sus primeros años vivió en Copacabana, al Oriente de Medellín, donde hizo parte de la Banda de Música de ese municipio.

Luego, en la capital antioqueña, estudió en el Instituto de Bellas Artes, y en Bogotá, en el Conservatorio Nacional de Música. Fue primer clarinete de la desaparecida Orquesta Sinfónica de Antioquia y de la Banda Sinfónica de la Universidad de Antioquia, de la cual fue subdirector. También perteneció a la Banda Nacional y durante varios años fue maestro en el Alma Mater, entidad que le otorgó el Honoris Causa en 1988.

Pedro Nel Arango inició en Colombia los grupos de música de niños y jóvenes, hace ya varias décadas, cuando estuvo vinculado con el Instituto Diego Echavarría Misas. En sus recitales compartió con Harold Martina y Pietro Mascheroni, entre otros. Fundó la Orquesta de Vientos de la Universidad de Antioquia, el Quinteto de Vientos de Medellín y el Octeto de Vientos (este último en compañía del maestro Rodolfo Pérez).

Se le recordará también como intérprete de música de cámara y como un ferviente impulsor de la música andina colombiana, así como de sus festivales. Bambucos y pasillos se escucharon en otros grupos de los cuales fue fundador como Por el Placer de Tocar, Los Cuatro Ases y el Conjunto Típico Nacional. Varias fueron las obras que compuso, la última de ellas se tituló Amor de siempre, una romanza para clarinete y piano.

Ayer, en la Iglesia Santa María de los Dolores, el Ensamble Vocal, coro que dirige su hijo Jorge Hernán, le dio el último adiós en una sentida ceremonia a la que asistieron familiares, amigos y alumnos. Y hoy en la Iglesia de Santa Gema, a las 7:45 de la noche, se le rendirá también un homenaje.

La musa de la música permaneció a su lado. Su amor por la melodía fue tan grande que hasta el final dio clases, incluso a sus nietos. Y de esto se sentía orgulloso, como alguna vez lo dijo en una entrevista para Generación, suplemento de temas contemporáneos de EL COLOMBIANO, cuando manifestó que le hacía falta tiempo para seguir estudiando, y que si naciera de nuevo, volvería a ser clarinetista. Su legado no termina.
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Fuente: Diario el colombiano
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Los amigos argentinos de su hijo Jorge Hernan Arango y Familia, rendimos un sentido homenaje a una persona muy querida y a un talentoso artista. Marcelo Meza

lunes, 23 de julio de 2007

Un mago de la alegría - a Roberto Fontanarrosa






Un mago de la alegría


Porque tener la capacidad de hacer reír, ganado como compinche el ingenio, es un acto de alquimia y fantasía acrobática del alma que rompe fácilmente el dolor y la tristeza, ternura a lo que nos tenía tan mal acostumbrados el querido y admirado Roberto Fontanarrosa, por todo eso es que lo nombro mago de la alegría.


Por ser Bonaerenses lo llamamos argentino con letras grandes pero solo porque nació en otra provincia que no es Buenos Aires, rompiendo por enésima vez aquello de la oficina de Dios en la rosada. Mejor. Porque nos lo dió la muy querida Santa fe y más precisamente: Rosario; cuna de artistas y grandes músicos que no dejan de sorprender al mundo con su nivel y alta sensibilidad.
Entonces, señoras y señores, qué importa eso, él es como de la casa, es el amigo de la familia, más que argentino entonces. Ese que los domingos nos regala carcajadas y quizás, entre semana, por error - en alguna revista de las viejas o de las nuevas que eran viejas -, asomando su nariz detrás de sus queridos personajes, nos liquide una lágrima de esas profundas, como las que caen mientras está el sol. Es y será siempre el tío macanudo, aliado nuestro - a pesar - de los que somos, por falta de habilidad o por descuido, célebres "patas duras" en el arte del fobal, remisión a manera de guiño en cada uno de sus cuentos terrestres que nos han invitado a jugar, a nosotros: que no podemos ni meterla en contra. Sólo por esa complicidad vale sentirlo nuestro, gritando cada uno de sus golazos con la tinta y el papel, hasta desgarrarnos la garganta, con la misma pasión de la victoria o el digno silencio de la derrota.


Nos ha enseñado bien, a reír ante todo, soñando que el mejor de los sueños es esto que logramos ser, porque después de todo, este asunto del humor es cosa seria y vaya que se lo ha tomado así. Cariño grande nos ha convidado don Roberto, acompañando nuestras vidas en el transcurso inevitable del crecimiento, en las buenas y en las malas, como los amigos y sin reprocharnos nada, salvo cuando nos poníamos serios "al cuete".


Que Don inodoro Pereyra y el mendieta no son fortuitos y mucho menos aquel Boogie el aceitoso. Que cada una de sus historias nos pintaron a nosotros y a cada uno, y qué bien pintados, que colores puros teníamos en su pluma. Ahora que se fue de gira a tomar mate con Oesterheld, dibujando "clementes" accidentales o "Matías" fortuitos a pedido de admiradoras sospechosas, seguramente nos seguirá regalando su sonrisa canalla, su pasión por la risa y la alegría que tenemos y a veces se nos cae desprestigiada por el peso de mil ceños fruncidos y otros territorios ocultos; caras largas como las colas para pagar y todo aquello que hace que la argentina sea lo que es y nos robe el humor por varias horas.


Digo, que el humor de él es el carnaval de la risa y, por lo tanto, de la alegría. Ya que, grises como somos los de la ciudad, será posible que nos olvidemos un poco de los gruñidos para pasar la pelota de carcajada en carcajada, compartiendo, en ronda de amigos y de compañeros y de los que amamos su modo de ver la vida. Al fin de cuenta, Roberto Fontanarrosa no solo le hacía cosquillas a la risa sino que es lindo pensar que desde su querido Rosario haya inventado con su magia el humor, con el pase corto, la cabeza en alto y el puntinazo directo al corazón.


Con toda admiración y respeto
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Marcelo Meza – 20 de julio de 2007 – Buenos Aires, Argentina
Sitio oficial de Roberto Fontanarrosa 26 de noviembre de 1944 - 19 de julio de 2007 - Rosario.